Desde hace algún tiempo, la discusión la competitividad de los precios competitivos de la energía generada por tecnologías renovables ha sido saldada. Año a año, la energía eólica y solar caen exponencialmente en precio, y cada vez en más países constituyen la mayoría de las nuevas inversiones en potencia. Sin embargo, la velocidad de desplazamiento de los sistemas tradicionales (basados en combustibles fósiles) es insuficiente para alcanzar los objetivos de emisiones de gases de efecto invernadero planteados por el Acuerdo de París.