Nuestra red eléctrica actual se diseñó hace más de 100 años, cuando las necesidades en materia de electricidad eran básicas. Los principales centros de generación se ubicaban a grandes distancias de las comunidades o centros de consumo y la mayoría de hogares tenía, en ese entonces, necesidades energéticas básicas, como el uso de unas pocas lámparas de luz y una radio.

Durante el último siglo, este diseño original de la red, no presentó grandes problemas para desarrollar y proveer energía a grandes centros de consumo como Shanghai, Beijing o Nueva York, pero en nuestros días, esta interacción unidireccional de generación-consumo presenta algunas limitaciones y dificulta la capacidad de la red de dar respuestas al dinamismo con el que consumimos energía.

El rápido crecimiento esperado en la población de los países emergentes conlleva un crecimiento en sus industrias y esto impacta de manera profunda en el crecimiento de la demanda de energía. Claro que podemos usar un montón de combustibles fósiles como petróleo o carbón para satisfacer esta nueva demanda pero el aumento de temperatura y la concentración de gases en la atmósfera nos dicen que empecemos a pensar en generar energía de una manera un poco más sostenible y limpia. 


Sumado a esto, como todavía resulta excesivamente caro almacenar energía eléctrica en grandes cantidades, nos la tenemos que ingeniar para que la producción sea igual a su consumo en todo momento. Esto implica que tiene que existir un equilibrio constante entre la producción y la demanda.

De todo este boom de demanda que se viene, la energía eléctrica absorberá gran parte y las redes inteligentes parecen ser parte de la solución. Estas redes suponen, en parte, la generación distribuida con energías renovables como la solar y eólica, entre otras.  Esto le da la posibilidad a los usuarios no sólo de consumir sino también de producir e inyectar electricidad a través de la misma red. El flujo de energía pasa a ser bidireccional y el consumidor, ahora también es productor, dejando de cumplir un rol pasivo en la red.

El conjunto de redes inteligentes e interconectadas, o Smart Grids, también ayudan a optimizar  las pérdidas por transmisión y distribución, optimizando el uso de la infraestructura existente permitiendo regular el flujo y la fuente de donde proviene la energía, realizando un uso eficiente y racional de la misma.

No sólo esto, sino que con la creciente penetración de los dispositivos conectados a internet (IoT), ahora podemos sensar y medir los consumos energéticos de cada uno de nuestros hogares en tiempo real. Y acá esta la posta: recolectando y almacenando esta información en la nube podemos, a través del análisis de los datos, obtener patrones en los consumos que nos permiten interpretar y mejorar el funcionamiento operativo de la red, eficientizando las tareas de mantenimiento y de planificación y anticipándonos a las necesidades futuras.


Así, podemos determinar cuándo consumir energía y de qué fuente obtenerla en función del precio y disponibilidad de la misma en cada instante del tiempo equilibrando, a su vez, la  oferta y demanda entre productores y consumidores.

El desarrollo de estas redes inteligentes es esencial para que podamos proveer la seguridad energética, la equidad en el acceso a la energía y la mitigación del cambio climático, los tres pilares del Trilema Energético.

 

De cara al futuro

Sin embargo, para terminar de capitalizar el verdadero potencial de las Smarts Grids hace falta enfrentarse a algunos desafíos:

  • Almacenamiento:

Como la energía solar, eólica y otras energías renovables, se encuentran desigualmente distribuidas geográficamente, son vulnerables a las variaciones climáticas y por lo tanto conllevan a fluctuaciones intermitentes. Como consecuencia de esto uno de los mayores retos en términos de operación del sistema de estas redes es el almacenamiento, que es todavía es muy caro pero necesario, sobretodo cuando las renovables representan un gran porcentaje de la matriz, como es el caso de Alemania.

  • Financiamiento:

El desarrollo de las Smart grids son procesos que requieren pensar necesariamente en el largo plazo. Sabemos que este tipo de grandes inversiones no pueden ser provistas solo por fondos público, por lo que se necesita desarrollar modelos de negocios viables que atraigan y motiven la inversión del sector privado ofreciendo cantidad y seguridad en sus retornos.

 

  • Implementación:

 

Desarrollar estas redes depende también de un esfuerzo multisectorial y del trabajo en conjunto entre legisladores, la industria y los operadores de red.

Las tarifas energéticas deben ser acordes para incentivar a la inversión en este tipo de proyectos y en más Investigación y desarrollo.

 

  • Reconocimiento Público:

 

La aceptación y el reconocimiento público de este tipo de desarrollos es un factor importante. La falta de conocimiento e interés por parte de gran parte de la población todavía actúa como una barrera para implementar estas nuevas tecnologías. Es así que una buena práctica es informar al ciudadano común sobre los beneficios directos en la implementación y uso de la generación distribuida para conseguir el nivel de conciencia y aceptación que se requiere.

Esta es una de las razones por las que hacemos Enerblog y vos compartiendo esta nota también contribuís a que esto avance.

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