Francia construye el ITER – Reactor Experimental Termonuclear Internacional- para probar un largo y anhelado sueño: que la fusión nuclear que se lleva a cabo en el sol y en las bombas de hidrógeno pueda ser controlada para generar energía.

Saint-Paul-Lez-Durance, Francia — En una construcción polvorienta, los trabajadores van y vienen en torno a inmensos eslabones de cemento dispuestos en un anillo como si fuera un día moderno de la Edad de Piedra.

Parecen los comienzos de una gran planta energía comercial pero no. El proyecto, llamado ITER, es un enorme y enormemente complejo y costoso, experimento de física. Pero si resulta exitoso, podría determinar el futuro de las plantas de energía eléctrica y hacer una invaluable contribución a reducir las emisiones que contribuyen al calentamiento global del planeta.

Debatido por primera vez en 1985 en la United States-Soviet Union summit, el esfuerzo multinacional en que la Union Europea tiene un 45% de injerencia y Estados Unidos, Rusia, China y otros tres partners 9% cada uno, ha sido citado como un paso crucial en torno al futuro de la casi ilimitada energía eléctrica.

ITER producirá calor, no electricidad. Pero si funciona, si produce más energía de lo que consume -cosa que los experimentos de fusión menores hasta ahora no han logrado- podría conducir a plantas que generen electricidad sin las emisiones de carbono que generan las plantas de energía fósil o la mayor parte de los riesgos de los reactores nucleares existentes que dividen átomos en lugar de unirlos.

El éxito, sin embargo, siempre ha parecido estar unas pocas décadas distante del ITER. El proyecto ha progresado en su forma y comienza por años, plagado de problemas de diseño y managemente que han conducido a largas demoras y costos globales.

ITER está avanzando ahora, con su director general, Bernard Bigot, quien asumió hace alrededor de dos años atrás después de un análisis independiente del proyecto que fue altamente criticado.  El Dr. Bigot, quien previamente dirigió la Agencia de Energía Nuclear de Francia, ha ganado altos estándares en resolver problemas de management y en desarrollar una agenda realista, basada más en la física y la ingeniería y menos en las políticas.

Referencias

New York Times

https://www.nytimes.com/2017/03/27/science/fusion-power-plant-iter-france.html?mwrsm=Email&_r=0

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