En el análisis de sistemas existe lo que se denomina teoría de la complejidad. Básicamente, estipula que los mismos no son lineales y muchas veces se componen de redes que interactúan entre ellas y dan lugar a resultados difíciles de predecir. Además, son adaptativos y van aprendiendo a medida que pasa el tiempo. Si nos ponemos a indagar, podemos ver que este tipo de comportamiento está presente en diversos rubros, desde la economía hasta los sistemas energéticos.

Hace 13.800 millones de años, el Big Bang dio origen a lo que conocemos como el universo. Una gran explosión liberó en pocos milisegundos una gran cantidad de átomos simples que, a medida que se fueron calentando y presionando, dieron origen al resto de los elementos que conocemos, los cuales son más complejos. Éstos luego pasaron a formar estrellas, planetas y sistemas solares.

En -al menos- uno de esos planetas comenzó la vida. Al principio eran formas muy simples, unicelulares, pero al pasar el tiempo comenzaron a complejizarse hasta llegar a formar organismos multicelulares, luego reptiles, mamíferos, y hasta llegar a humanos. Los cerebros primitivos no eran capaces de procesar sentimientos o aprender. Luego, nacieron los mamíferos quienes eran capaces de sentir emociones entre otras cosas. Un poco más tarde, se desarrolla el cortex prefrontal que permite pensamientos complejos, desde la invención de religiones hasta el desarrollo de leyes y sociedades. Una vez más, los sistemas se van complejizando.

A su vez, las sociedades se fueron expandiendo, desde el uso de la agricultura hasta las ciudades modernas, con interacciones cada vez más cambiantes, dinámicas y complejas. La economía evolucionó desde el simple trueque hasta llegar a ser un intrincado comercio de dinero digital, bonos, acciones y derivados, dependiente de sistemas interconectados que evolucionan, aprenden y se vuelven cada vez más elaborados. Las leyes fueron creciendo en complejidad para poder seguir el ritmo de los desarrollos y avances sociales.

Es posible analizar la historia del uso de la energía de una manera parecida. Desde el uso del fuego para calefacción, el sistema energético se transformó en un sistema de redes de intercambio interconectadas e inteligentes, que nada se parece a lo que existía. En su afán de tener un mayor acceso a la energía que permita el desarrollo de la sociedad, el ser humano fue cruzando diferentes límites que permitieron complejizar el sistema.

El carbón y la máquina de vapor fueron las condiciones de contorno que permitieron desarrollar la primera revolución industrial y dar rienda suelta a uno de los períodos de mayor crecimiento económico en la historia de la humanidad. Este sistema de generación de energía fue un salto cualitativo frente al predominante en épocas anteriores, que consistía en utilizar recursos meramente para calefacción, transporte por mar y algunas otras actividades. La conversión del calor del carbón en trabajo permitió expandir el comercio y las ciudades de formas nunca antes vistas.

Sin embargo, este sistema llegó a un límite. No era posible distribuir eficientemente el carbón para generar energía y sus usos estaban limitados. Con el advenimiento del siglo XX, se desarrolló uno de los mayores inventos de la historia: la red eléctrica. Este sistema permitió la expansión de la luz artificial, uso de máquinas eléctricas y un sinfín de diferentes invenciones. Una vez más, se había cruzado un límite y se había complejizado el sistema. Para utilizar la electricidad hacían falta combustibles, máquinas de generación, redes de transporte, distribución y los propios artefactos eléctricos. A su vez, los sistemas requerían de grandes empresas que pudieran utilizar la economía de escala para brindar los servicios, tanto para la extracción de hidrocarburos, como para la generación y distribución.

Al observar el sistema energético actual, se puede notar que estamos cruzando otro límite. Los avances de la informática están creando las condiciones de contorno necesarias para el desarrollo de redes inteligentes. En ellas, existe control de la demanda, producción y hasta intercambio de energía y dinero. Las grandes empresas productoras son reemplazadas por prosumidores interconectados, que generar y consumen al mismo tiempo. Estos entienden el sistema complejo, sabiendo cuando comprar y vender.

Para poder desarrollar estos sistemas, el mercado también evoluciona. Desde costos diferentes dependiendo de la demanda y producción hasta sistemas de respuesta a la demanda, se están desarrollando redes de intercambio que se adaptan y comparten información, así como redes interconectadas entre países que pueden predecir las demandas de acuerdo a los patrones del clima y de la población. Por otro lado, se están desarrollando nuevas tecnologías como bitcoins, que permiten intercambios de dinero en forma instantánea, sin costos de transacción y de forma controlada y segura. Este tipo de desarrollos económicos posiblemente crearán nuevas estructuras de pago, dando lugar a nuevos mercados cada vez más complejos.

Por otro lado, la complejidad de los sistemas aumenta la dificultad de predecir su comportamiento, ya que un efecto en una de sus partes puede tener consecuencias inimaginadas en el resto. Tal es el caso de la crisis económica del 2008, en donde la interconexión de los actores y lo complejo del sistema lo hizo fallar casi en su totalidad.

Para poder diseñar políticas eficientes, es necesario dejar de pensar de forma lineal. Esto es difícil, dado que nuestros cerebros están programados para utilizar esta lógica. Sin embargo, en los sistemas adaptativos y complejos, hacer X puede causar Y como predijimos, pero Y puede desencadenar muchas reacciones que terminen dando Z o incluso -Y. Por esta razón, es necesario diseñar políticas adaptativas, considerando la no linealidad de los sistemas.

En la actualidad estos temas son sujeto de estudio de diversos campos, como la economía, ya que los estudiosos se están dando cuenta que muchas veces los comportamientos macro observados no coinciden con las predicciones de las teorías vigentes. El sistema energético no puede estar exento de este análisis, y debe ser gestionado de manera inteligente acorde a los tiempos que corren.

0
Miradas
Sponsored by

Comentarios

*