En 1749 Benjamin Franklin acuñó el término “batería”  para referirse a una serie de capacitores que estaba utilizando en sus experimentos con la electricidad. Luego vino Galvani con sus experimentos sobre animales muertos y finalmente en el año 1800 Volta daría con la pila voltaica, o la batería de cobre y zinc que hoy conocemos.

Desde ese entonces el mundo ha buscado perfeccionar la tecnología para lograr dar con el santo grial de gran parte del desarrollo moderno: una batería barata, de larga vida, no contamine, descargue rápido, no sufra histéresis, entre otras cualidades. Esto permitiría tener autos no contaminantes de largo alcance y baratos, tener dispositivos móviles que duren varios días, poder almacenar energía limpia generada por paneles solares o molinos eólicos, entre otras.

 

Hasta hace poco tiempo el mundo había fallado. O no había buscado con suficientes ganas ya que estaba cómodo en un mundo dominado por los combustibles fósiles.

 

Adelantemonos en el tiempo, al año 1980. John Goodenough avanza hacia el desarrollo de un cátodo que sería la pieza fundamental para el desarrollo posterior de las baterías de ion litio, las más usadas actualmente. Pero esas baterías tenían varios problemas, su vida útil era corta, eran caras, a altas temperaturas duraban poco, etc.

 

Octubre de 2016. Tesla presenta su segunda iteración del Powerwall que reduce a la mitad los costos de la primera Powerwall, presentada en el 2015. Lo que hace 25 años salía más de 3000 USD/kWh, hoy está entre 100-200 USD/kWh. Los costos de las baterías decrecen exponencialmente, de forma muy parecida a los paneles solares… y ya sabemos qué pasó cuando se redujeron de forma dramática los costos de los paneles solares.

 

 

El mundo se encuentra una vez más en busca del santo grial, y esta vez va en serio. Muchísimas empresas, universidades, investigadores y gobiernos están intentando encontrar la batería que permita salir del mundo fósil, y cada vez están más cerca. Según un informe de Goldman Sachs, cuando las baterías se comercialicen a 100 USD/kWh, los autos eléctricos van a ser más competitivos que los de combustión interna, y a su vez la instalación de paneles solares y baterías en casas va a ser más barato que comprar energía de la red en muchos lugares del planeta. Este momento está muy cerca y es un punto de no retorno. El mercado determinará al ganador.

 

Pero la cosa no queda ahí. Las baterías ya se están utilizando para gestionar los picos de demanda y en casos donde el combustible es caro como hawaii las baterías de gran escala, junto con grandes paneles solares, son más rentables que la generación térmica. La economía de escala que permiten estos proyectos hace que los costos cada vez se reduzcan más. De hecho el Reino Unido y Australia están por incorporar grandes bancos de baterías para ayudarlos en momentos de alta demanda ya que es la solución más costo efectiva disponible.

 

Y también están los vehículos eléctricos, que en sinergia con las energías renovables y el almacenamiento en baterías, están dando lugar a un re-evolución como hace 100 años no se veía. Y probablemente sea más rápida. El mundo lo necesita, las sociedades lo están pidiendo, las universidades las están inventando y las empresas las están fabricando y comercializando a una velocidad pocas veces vista.

 

Y lo más interesante aún está por venir. Hace no muchos días nuestro héroe de 95 años, John Goodenough, sacudió a la comunidad con el desarrollo de la primer batería en estado sólido de bajo costo, no combustible, de larga vida útil, con una alta velocidad de carga y descarga y alta densidad volumétrica. Todavía queda por ver si de verdad es una batería comercializable, y si lo llegara a ser, estamos ante un evento de magnitudes épicas. Por su parte, tesla acaba de sacar un comunicado diciendo que ha duplicado la vida útil de sus baterías.

 

La realidad es que es muy pronto para decir quien va a inventar la mejor batería y como va a ser, pero lo que nos dice la experiencia es que una vez que el mundo se propone algo en conjunto y hay voluntad política y financiamiento, eventualmente se da con el resultado. Las proyecciones son alentadoras y es probable que en el futuro muy cercano haya noticias disruptivas en este campo.

 

La industria de las baterías está preparando su coup de grâce.

 

Alan Segovia Roitman

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