Cada vez son más los países que colocan a la eficiencia energética en un lugar de privilegio dentro de la agenda política, esto se debe a la simple razón de reconocer que el uso racional y eficiente de la energía es la forma más rápida y menos costosa de hacer frente a problemas económicos, mitigar el cambio climático, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y lograr mayor seguridad energética.