La decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo de abandonar su estrategia de controlar la producción de crudo para apoyar los precios podría contribuir a un periodo prolongado de bajos precios del crudo y reducir los ingresos del propio grupo, dijo el martes la Agencia Internacional de la Energía.

La AIE, el organismo con sede en París que revisa las tendencias de la energía financiadas por los países industrializados, dijo también que la producción estadounidense de petróleo de esquisto se recuperará y crecerá a 5 millones de barriles diarios en 2020, año en que tocará techo y luego comenzará a caer. La producción de EE.UU. ha bajado en los últimos meses, muy afectada por unos precios del petróleo que han caído a menos de US$50 por barril este año tras negociar constantemente durante años a más de US$100 por barril.

La AIE publicó esas previsiones en un resumen de su Perspectiva Energética Mundial, un informe anual voluminoso sobre el estado de toda la industria energética, tanto del crudo como de las renovables y los recursos básicos.

En esta ocasión, el informe podría servir de base para alimentar más críticas tanto dentro como fuera de la OPEP a su decisión de mantener la producción, ya que está afectando negativamente a los intereses de sus miembros.

El grupo se prepara para una reunión potencialmente complicada el 4 de diciembre en Viena, en la que algunos de los miembros más pobres, como Venezuela e Irán, podrían pedir medidas para apuntalar los precios. Pero Arabia Saudita, que lidera el grupo, ha apuntado que no permitirá un cambio de estrategia porque los recortes de producción no pueden afectar al mercado como solían hacer antes del incremento de la producción estadounidense.

El martes, la AIE dijo que “un cambio duradero en la estrategia de producción de la OPEP a favor de hacerse con una mayor cuota del mercado petrolero” podría, entre otros factores, mantener los precios en los niveles actuales a medio plazo.

En ese escenario, que asume un Oriente Medio más estable del esperado y un menor crecimiento económico mundial del previsto, los precios del crudo deberían seguir en torno a US$50 por barril hasta el final de la década. A esos precios, los ingresos de la OPEP por sus exportaciones petroleras serían un 25% que el nivel que se alcanzaría en un escenario más alcista en el que el crudo rebota a US$80 por barril para 2020.

La AIE señaló que la producción estadounidense –con “su capacidad de responder rápidamente a las señales de los precios”– está cambiando el modo en que opera el mercado petrolero. Pero su incremento se verá limitado por la naturaleza de la extracción de las formaciones de arenas bituminosas: proyectos cortos en los que los pozos de petróleo se vacían rápidamente, agregó la agencia.

La AIE también dijo que el esperado incremento de producción de Irán e Irak tiene importantes incertidumbres debido, respectivamente, a los riesgos de inversión y políticos.

Además, los precios también recibirán probablemente apoyo del aumento de la demanda, que podría añadir 900.000 barriles al año hasta 2020. Gran parte de ese incremento procederá de China –que se espera que se convierta en el mayor consumidor mundial de petróleo, por delante de Estados Unidos, en la década de 2030– e India, responsable de cerca de una cuarta parte del crecimiento mundial de la demanda de energía hasta 2040.

Pero a partir de la próxima década, la demanda de petróleo se desacelerará por el endurecimiento de las normativas medioambientales y ascenderá a 103,5 millones de barriles diarios en 2040, frente a la estimación de 94,5 millones de barriles diarios este año.

 

Por BENOÎT FAUCON

Esta nota fue originalmente publicada en The Wall Street Journal (Edición Latam)

 

 

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