Los avances tecnológicos dejan atrás fabulaciones futurísticas y las transforman en realidad. Ahora, en qué orden sucede la cosa: ¿los desarrollos científicos alimentan la fantasía o la inventiva de los novelistas construye el futuro?

La respuesta a esta pregunta variará según el interlocutor. Pero, seguramente algo podremos acordar: que ambos espacios se nutren y fusionan, dando como resultado, muchas veces, tecnología que nos deja boquiabiertos.

El último avance de este tipo le pertenece al grupo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de Madrid. Ellos implementaron una técnica de fabricación de capas delgadas de materiales termoeléctricos. Lo que facilita su comercialización y resulta innovador es que son relativamente baratos, ligeros, flexibles, resistentes y, además, tienen la capacidad de recubrir grandes áreas. 

“Se trata de un compuesto de plata y selenio de estructura laminar con alta eficiencia en la conversión del calor en energía eléctrica a temperaturas cercanas al ambiente”, explica la investigadora Marisol Martín González, al frente del grupo del Instituto de Micro y Nanotecnología (IMN) del CSIC en Madrid.

“Investigaciones en la nanoescala (1 nanómetro es 100.000 veces menor que el diámetro de un cabello humano) permiten concebir dispositivos termo-eléctricos miniaturizados, de funcionamiento mucho más eficiente que los actuales y capaces de calentar o enfriar pequeños sistemas sin necesidad de refrigerantes químicos o de compresores que necesitan partes móviles”, argumenta Martín González.

“Imaginemos poder convertir en electricidad el calor residual de calefacción de nuestros hogares, o incluso el de nuestro cuerpo, para alimentar sistemas integrados de bajo consumo sin baterías”, proyecta la investigadora, a quien la revista Advanced Energy Materials le publicó el trabajo.

Sin embargo esta y tecnologías similares que se valen de recursos del cuerpo humano para extraer energía se vienen desarrollando hace años. Además de la mencionada tecnología que aprovecha la energía térmica del cuerpo, les presentamos otras.

Si sudarás

Si bien el sudor no es bien visto socialmente, tiene un elemento aprovechable. El lactato. Este residuo, generado por las células en el proceso de obtención de energía, podría aprovecharse como generador de electricidad.

Hace ya varios años atrás, en el 2013, investigadores de la Universidad de California crearon un dispositivo que permitía utilizar el sudor como fuente de energía. Era un parche que, junto a un tatuaje temporal de transferencia, generaba electricidad gracias al sudor de los voluntarios.

Aunque no se producía demasiada energía con este método, lo cierto es que al ser tan poco intrusivo es realmente interesante.

Un círculo virtuoso

Está en proceso de desarrollo la tecnología que aprovecha el movimiento del cuerpo para transformarlo en energía. Para ello utilizan materiales piezoeléctricos, que generan una carga eléctrica cuando se exponen a estrés (por ejemplo cuando se presionan).

Si bien la primera aplicación que se nos podría ocurrir es la de colocar piezas de este estilo en nuestros pies o manos para generar electricidad, lo cierto es que los científicos lograron generar electricidad gracias al latido del corazón y a la respiración. Para ello insertaron estos pequeños materiales en los órganos.

En línea con esto, la revista Science Advances, publicó recientemente la investigación de científicos chinos. Los investigadores de la Escuela de Ciencias Materiales e Ingeniería de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pekín, en colaboración con el Instituto de Tecnología de Georgia, en Atlanta desarrollaron un complemento que aprovecha los movimientos cotidianos de cuerpo para producir energía.

El producto, nombrado saTENG por su acrónimo (shape-adaptive triboelectric nanogenerator), es de un material deformable y expandible. Y utiliza generadores minúsculos que producen electricidad al frotarse el uno con el otro. Además, se construyen con un material que no contamina

Lo novedoso y aún más interesante, es que han conseguido que los nanogeneradores se estiren hasta 300 veces su tamaño natural, lo que permite adaptarlos al cuerpo humano. Así es como puede adaptarse a la forma de un zapato o moldearse como una pulsera y puede generar tanta energía como para encender luces de LED.

El saTENG tiene un electrodo líquido conductor en el interior que permite que la energía mecánica o energía producida por el movimiento se propague por toda su área. Según los autores, este líquido también podría ser agua, lo cual garantizaría un precio económico a la hora de introducirlo en el mercado.

Ya sabíamos esto

Los nutrientes que transporta la sangre para darle energía a los diferentes órganos también se están utilizando en diferentes pruebas científicas para evaluar su viabillidad. Y, en los últimos años esto avanzó considerablemente.

Consiste en aprovechar los nutrientes a través de pequeños implantes. No obstante por el momento, hasta hoy esta tecnología genera una pequeña cantidad de electricidad que alcanza e para encender un led o termómetro.

Si querés llorar

El último de estos avances está relacionado con nuestro lagrimal y su producto final. Resulta que las lágrimas además de expresar emociones y lubricar el ojo, son ricas en glucosa, lactato y ascorbato. Todos ellos podrían servir para obtener energía.

Pero, ¿cómo obtener lágrimas? Para ello, las investigaciones suponen el desarrollo de lentes de contacto que integren un circuito capaz de aprovechar los recursos de las lágrimas  Y como si fuera poco, este también nos permitiría obtener detalles sobre nuestra salud o corregir defectos en la visión de forma dinámica.

 

 

 

 

La información fue extraída de numerosas fuentes. Entre ellas: Energías Renovables, Univisión, ArsTechnicaEl Androide Libre

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