Verónica Raffo es Especialista Senior en Infraestructura para la Práctica Global de Transporte y ICT del Banco Mundial, en donde contribuye al avance de la agenda de transporte y movilidad sostenible. en las regiones de América Latina, Asia, Europa del Este y África. Es abogada con especialización en Derecho Internacional de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y tiene una Maestría en London School of Economics.

Verónica Raffo es Especialista Senior en Infraestructura para la Práctica Global de Transporte e ICT del Banco Mundial, en donde contribuye al avance de la agenda de transporte y movilidad sostenible. en las regiones de América Latina, Asia, Europa del Este y África. Es abogada con especialización en Derecho Internacional de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y tiene una Maestría en London School of Economics.

El programa de la Dirección Nacional de Energía (DNE) se implementó en 2014 e implicó 1,7 millones de dólares que beneficiaron a 31 grandes industrias que realizaron inversiones en eficiencia energética. De acuerdo a la DNE "el consumo de estas industrias representó en 2013 el 15 % de la demanda eléctrica del sector", mientras que "como resultado de las medidas implementadas, obtuvieron en promedio una reducción equivalente al 8 % de su consumo anual" durante 2014.

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La utilización de nuevas tecnologías como las Smart Grids o redes eléctricas inteligentes ha permitido que países como E.E.U.U., Alemania, España, Francia, Brasil, o México; a través de especialistas en eficiencia energética, puedan enfrentar los desafíos de disponibilidad, confiabilidad y seguridad de la energía, reduciendo en muchos casos hasta un 15% el consumo eléctrico en las empresas.

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Tomando las medidas correctas, el ahorro energético podría proveer de tanta electricidad como la central de Embalse de Río Tercero y, al tiempo que se cumple con las necesidades económicas, sociales, de diversidad cultural y del medio ambiente, no se pone en riesgo el cumplimiento de estas mismas necesidades de las generaciones futuras. Compartimos a continuación la nota de Salvador Gil (ECyT-UNSAM): http://www.petrotecnia.com.ar/junio13/notas/Eficiencia_Gil.pdf

Tomando las medidas correctas, el ahorro energético podría proveer de tanta electricidad como la central de Embalse de Río Tercero y, al tiempo que se cumple con las necesidades económicas, sociales, de diversidad cultural y del medio ambiente, no se pone en riesgo el cumplimiento de estas mismas necesidades de las generaciones futuras. Al disminuir los consumos por usuario, el uso racional de la energía libera partes de la infraestructura ya existente para que más personas o industrias tengan acceso a la energía liberada, sin necesidad de invertir en costosas ampliaciones ni agregar emisiones. Hay muchas maneras de mejorar la eficiencia en el uso de la energía. Las oportunidades en la industria, la generación eléctrica y transporte son múltiples. Estos avances en la eficiencia mejorarían la competitividad de nuestros productos en el mundo. Ver nota completa en revista petrotecnia: http://www.petrotecnia.com.ar/junio13/notas/Eficiencia_Gil.pdf