La Unión Energética de la Comisión Europea ha puesto a los consumidores en el centro de su política energética con el objetivo de que los beneficios de la democratización de la energía llegue a la ciudadanía en su totalidad dándole mayor peso y un papel activo en el sector. Para leer la nota completa haga click aquí.

España es un país dependiente de la importación de los combustibles fósiles. Su grado de dependencia exterior en petróleo, gas y carbón es del 70,5%, frente al 53,2% de media de la UE y del 25% de EE UU. Por lo tanto, la caída del precio del petróleo, que arrastra también al precio del gas supondrá un gran alivio para su desequilibrada balanza comercial.

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